Un día en el que todo parecía que iba a ser normal, eran como las 4:00 PM en mi apartamento cuando sonó el teléfono. Llamaba mi amiga para ver una peli porque se sentía triste. Le dije que por supuesto que viniera cuando quisiese.
Toc.. toc.. Era ella. Entró, se fue directamente al salón y se acostó en el sofá. Yo aún estaba cerrando la puerta cuando me llamó:
- Amor ven acá!!!
No me dejo ni reaccionar. Cuando me quise dar cuenta, ya tenía su húmeda y exquisita lengua dentro de mi boca. No tardé ni un segundo en quitarle su franela y la mía. Ella bajaba su lengua lentamente por mi pecho hasta mi cintura y me quitó los pantalones. Estando yo en bóxer, me dio un pequeño mordisquito en la cabeza de mi pene.
Me llevó hacia el centro del salón. Allí la agarré y la coloqué sobre la suave alfombra sin ni siquiera apartar mi mirada de sus bellos ojos azules. Le agarré la pierna y le quite la minifalda rápidamente.Se quitó el sostén, puso sus pechos sobre mi cara y acariciándole los pezones con mis manos sentía como se erizaba de placer.Me llevé uno de sus pezones rosados a la boca y con la lengua le rozaba la aureola. Luego ella bajó hasta mi entrepierna. Mi polla estaba ya muy larga y dura. Me quitó los bóxer y empezó a besar y a acariciar mi pene con suavidad hasta que una vez erecto del todo comenzó a mamarlo.
Fue la mamada mas sabrosa que he tenido en mi vida. Lo chupaba con su lengua en mi glande, lo mamaba lentamente, lo saboreaba, y me besaba el miembro hasta que me hacia perder la razón. Se puso en forma de 69 sin dejar de comerme la polla. Yo empecé besándole el clítoris. Introduje me lengua en su coñito rasurado y estaba tan húmeda y calentita que se lo hice de una manera brutal.Mientras le iba metiendo dos dedos en su concha ella también me llevaba a la locura con su mamada. Terminamos y ella se colocó de espaldas a mí. ¡Quería que hiciésemos sexo anal!
Ya muy caliente, le introduje primero la cabeza del pene suavemente y luego completo. Lo metía, lo sacaba, lo metía, lo sacaba… Le tocaba sus pechos y la besaba mientras ella gemía de placer. Se sentía de lo mas espectacular. Le di la vuelta y la penetré por la vagina lo mas fuerte y rápido que pude. En sus ojos me daba cuenta del placer que le estaba dando. Al de 30 minutos de follarla noté que ya me quería venir. Ella me dijo:
- Déjame probar tu leche papi que estoy sedienta de tí. Quiero que me la metas en la boca y que te corras dentro. Quiero sentirte.
No tardé nada en correrme, fué la primera vez en mi vida que acabo tanta leche. Dios, es que eso era fantástico!Cuando terminé se volvió a meter mi pene en su boca y me lo lamió desde la base asta la cabeza, la cual ya estaba tan roja y escocida como sus labios. Me dijo que ella quería llegar al orgasmo con un poco de sexo oral. Se lo hice como nunca creí que lo podía hacer. Estaba tan excitada que no tadó nada en correrse en mi boca.Después de aquella tarde nada es como antes, ahora la disfruto cada vez que la veo, ya que me recuerda aquella mágica follada.
miércoles, 23 de enero de 2008
La MASAJISTA
La Masajista
Mi esposo se había ido de viaje, a lo que permanecí sola como una semana, me conecté por msn con una joven, y hablamos sobre distintos temas. Después de hacerlo durante 2 ó 3 veces, la charla, fue tomando otro giro, hasta introducirlo en lo sexual. Llegamos al punto de excitarnos tanto (supongo que ella también) que terminé tan alterada, que me masturbe mientras chateábamos.
No soy lesbiana pero había algo en esa comunicación, que junto con la fantasía y la imaginación, estimulaban hasta el infinito mis hormonas. Nunca había hecho algo así, pero la soledad sumado al ocio, hizo que tuviera ese fin.
Una tarde, al no poderme comunicar con ella, me puse de bastante mal humor, sumado a la calentura que tenia. Salí con el coche sin rumbo fijo, realmente ni yo sabia lo que deseaba, no tenia ganas de ir al Mall, ni meterme en un café, nada me venia bien.
Hasta que pasé por un lugar que decía relax, masajes en español, algo muy común en Miami, así que después de pensarlo, me dirigí al lugar. El aspecto desde afuera no era muy atrayente, como son la gran mayoría.
Entré y el interior estaba muy confortable. Comenté a la chica que atendía:
- Deseo hacerme unos masajes.
- ¿Prefieres que sea una mujer? - me preguntaron.
- Claro que si - consideré lo mejor.
Pagué con la tarjeta por una hora de masajes.
Entré a una sala, me senté en la camilla, no tardó en llegar una morocha bastante atractiva y joven. Al empezar a hablar me dí cuenta instantáneamente que era cubana.
Me dice con su acento tan característico:
- Oye, niña quítate la ropa, ¿o crees que te masajeare vestida?
Con un poco de timidez fui atrás de un biombo y me saqué todo menos mi ropa interior. Medio envuelta con la toalla me tiré sobre la camilla. Me desabrochó el sostén, mientras murmuraba algo, empezó a colocarme unas cremas y darme calor. Me dejó, para retornar a los 10 minutos.
Comenzó masajeando pies, piernas y brazos, continuo con el cuello, hombros y espalda, sus manos eran fuertes y me sentía muy bien.
Poco a poco me fui relajando, sus manos frotaban mis piernas, iban subiendo hasta llegar a mis glúteos. En ese instante, sus manos comenzaron a adueñarse de mi cuerpo. Mi fantasía me dejó llevar, disfrutando cada vez más de esos alucinantes masajes.
Me deje transportar, ya no pensaba, me regocijaba de ese formidable y sensual frotación, amasando mis glúteos, oprimiendo su dedo por mi raya hasta detenerse muy cerca de mi orificio. Mis piernas estaban pegadas, pero con gran habilidad y sutileza, logro hacérmelas separar, para deslizar su mano por la entrepierna. De una manera muy habilidosa me estaba llevando a un campo totalmente intrigante y excitante, estaba perdida, sentía desfallecer mi ser, sin poder oponerme.
Tratando de hacerlo lo más disimulado posible, llevé ligeramente mi mano a mi vulva, para revisar que tan húmeda estaba. Me estaba masajeando muy rico, con el canto de sus manos, rozaba el borde de mis labios vaginales, mientras hacía estos movimientos, lo poco de mi atuendo se me metía más en mis labios.
Siguió con la parte inferior de mis glúteos, sentía como sus pulgares se oprimían contra mi ano. Ella ajustaba mi tanga inconcientemente, por mis labios, por mi colita, por todos mis pliegues.
No pude contener un gemido, que evidentemente lo notó. Aprovechando mi estado, ella movió un poco más la parte de la tanga incrustada en mi vagina. El simple contacto de sus dedos con el borde de mis labios inferiores, me hicieron exhalar otro gemido. Se percató de mi sonido y acrecentó más sus lujuriosos masajes.
Sentía como se erguían mis pezones. Me seguía tocando, sentía como su pulgar oprimía mi orificio trasero. No sé la cantidad de cosas que transitaban por mi mente. Me dice muy sensualmente:
- Mi amor estás transpirando por tu cosita
- Si tienes razon - me causo gracia su ocurrencia y me reí un poco ruborizada.
- Si quieres puedo aplacar tu fuego. ¿Agregaría una sesión completa de masaje? - me dice mientras continuaba jugueteando muy cerca de mi sexo.
Les juro que estaba más que caliente, así que sin pensarlo demasiado, le dije:
- Siii, estoy en tus manos, y te voy a dar una buena propina.
Me arrancó mi última prenda, ya estaba desnuda, ya había perdido mi timidez. Deseaba que me hiciese suya y gozar plenamente con su compañía.
Sus masajes se hicieron más intensos y sus dedos se introducían por mi orificio. Mis jadeos se hicieron notar, parecía que eso la incentivaba más, por que cada vez estaba más excitada.
Me giró abruptamente. Su violencia avivaba mi calor interno. Cuando empezó a mamar mis pechos, que se estremecían por mi excitación, sus dientes parecía que cortarían mis puntas. Mordisqueaba mis duros pezones y sus dedos buscando refugio en mi sexo que ya era un manantial.
Transpiraba a pesar del aire acondicionado. Disfrutaba al máximo con mis ojos cerrados. Mi cuerpo estaba totalmente entregado a su voluptuosa energía.
Contuve mis gritos, pero mis jadeos parecían impedir mi respiración. Las convulsiones no tardaron de llegar, eran deliciosas, creí que ya había alcanzado el placer máximo. Pero su boca se prendió a mi concha, mordiendo los bordes y chupando mi clítoris. Deseaba que me la comiera, era algo muy especial.
Me hizo sentir otros orgasmos, hasta que quedé medio inconciente por tanto placer. Trataba de recuperar energías.
Estaba restableciéndome, cuando me giró nuevamente boca abajo, volvió a separar mis glúteos, a fin de descubrir mi orificio. Pensé que encajaría sus dedos, pero no, su aguda lengua comenzó a circundar mi agujerito, no puedo explicar el goce que me produjo.
Levanté mi culo como para permitirle mayor acceso. Sentí que sus dedos, se introducían en la profundidad de mi cavidad. Me hizo sentir una cantidad innombrable de orgasmos, no sabía cuando terminaba una y empezaba el otro. Era un orgasmo infinito, nunca me había sucedido algo así.
Después de un buen rato me recuperé, sentía mis piernas flojas. Me vestí, estaba algo avergonzada, apenas podía mirarla. Le di una buena propina y un beso en los labios, realmente se lo merecía.
Regresé a casa como un zombie, pensando en todas las sensaciones tan ricas que había disfrutado, de la gran aventura que me había regalado el destino.
Al relatar mi experiencia hace que me excite. Espero que pueda causarle lo mismo a ustedes.
Mi esposo se había ido de viaje, a lo que permanecí sola como una semana, me conecté por msn con una joven, y hablamos sobre distintos temas. Después de hacerlo durante 2 ó 3 veces, la charla, fue tomando otro giro, hasta introducirlo en lo sexual. Llegamos al punto de excitarnos tanto (supongo que ella también) que terminé tan alterada, que me masturbe mientras chateábamos.
No soy lesbiana pero había algo en esa comunicación, que junto con la fantasía y la imaginación, estimulaban hasta el infinito mis hormonas. Nunca había hecho algo así, pero la soledad sumado al ocio, hizo que tuviera ese fin.
Una tarde, al no poderme comunicar con ella, me puse de bastante mal humor, sumado a la calentura que tenia. Salí con el coche sin rumbo fijo, realmente ni yo sabia lo que deseaba, no tenia ganas de ir al Mall, ni meterme en un café, nada me venia bien.
Hasta que pasé por un lugar que decía relax, masajes en español, algo muy común en Miami, así que después de pensarlo, me dirigí al lugar. El aspecto desde afuera no era muy atrayente, como son la gran mayoría.
Entré y el interior estaba muy confortable. Comenté a la chica que atendía:
- Deseo hacerme unos masajes.
- ¿Prefieres que sea una mujer? - me preguntaron.
- Claro que si - consideré lo mejor.
Pagué con la tarjeta por una hora de masajes.
Entré a una sala, me senté en la camilla, no tardó en llegar una morocha bastante atractiva y joven. Al empezar a hablar me dí cuenta instantáneamente que era cubana.
Me dice con su acento tan característico:
- Oye, niña quítate la ropa, ¿o crees que te masajeare vestida?
Con un poco de timidez fui atrás de un biombo y me saqué todo menos mi ropa interior. Medio envuelta con la toalla me tiré sobre la camilla. Me desabrochó el sostén, mientras murmuraba algo, empezó a colocarme unas cremas y darme calor. Me dejó, para retornar a los 10 minutos.
Comenzó masajeando pies, piernas y brazos, continuo con el cuello, hombros y espalda, sus manos eran fuertes y me sentía muy bien.
Poco a poco me fui relajando, sus manos frotaban mis piernas, iban subiendo hasta llegar a mis glúteos. En ese instante, sus manos comenzaron a adueñarse de mi cuerpo. Mi fantasía me dejó llevar, disfrutando cada vez más de esos alucinantes masajes.
Me deje transportar, ya no pensaba, me regocijaba de ese formidable y sensual frotación, amasando mis glúteos, oprimiendo su dedo por mi raya hasta detenerse muy cerca de mi orificio. Mis piernas estaban pegadas, pero con gran habilidad y sutileza, logro hacérmelas separar, para deslizar su mano por la entrepierna. De una manera muy habilidosa me estaba llevando a un campo totalmente intrigante y excitante, estaba perdida, sentía desfallecer mi ser, sin poder oponerme.
Tratando de hacerlo lo más disimulado posible, llevé ligeramente mi mano a mi vulva, para revisar que tan húmeda estaba. Me estaba masajeando muy rico, con el canto de sus manos, rozaba el borde de mis labios vaginales, mientras hacía estos movimientos, lo poco de mi atuendo se me metía más en mis labios.
Siguió con la parte inferior de mis glúteos, sentía como sus pulgares se oprimían contra mi ano. Ella ajustaba mi tanga inconcientemente, por mis labios, por mi colita, por todos mis pliegues.
No pude contener un gemido, que evidentemente lo notó. Aprovechando mi estado, ella movió un poco más la parte de la tanga incrustada en mi vagina. El simple contacto de sus dedos con el borde de mis labios inferiores, me hicieron exhalar otro gemido. Se percató de mi sonido y acrecentó más sus lujuriosos masajes.
Sentía como se erguían mis pezones. Me seguía tocando, sentía como su pulgar oprimía mi orificio trasero. No sé la cantidad de cosas que transitaban por mi mente. Me dice muy sensualmente:
- Mi amor estás transpirando por tu cosita
- Si tienes razon - me causo gracia su ocurrencia y me reí un poco ruborizada.
- Si quieres puedo aplacar tu fuego. ¿Agregaría una sesión completa de masaje? - me dice mientras continuaba jugueteando muy cerca de mi sexo.
Les juro que estaba más que caliente, así que sin pensarlo demasiado, le dije:
- Siii, estoy en tus manos, y te voy a dar una buena propina.
Me arrancó mi última prenda, ya estaba desnuda, ya había perdido mi timidez. Deseaba que me hiciese suya y gozar plenamente con su compañía.
Sus masajes se hicieron más intensos y sus dedos se introducían por mi orificio. Mis jadeos se hicieron notar, parecía que eso la incentivaba más, por que cada vez estaba más excitada.
Me giró abruptamente. Su violencia avivaba mi calor interno. Cuando empezó a mamar mis pechos, que se estremecían por mi excitación, sus dientes parecía que cortarían mis puntas. Mordisqueaba mis duros pezones y sus dedos buscando refugio en mi sexo que ya era un manantial.
Transpiraba a pesar del aire acondicionado. Disfrutaba al máximo con mis ojos cerrados. Mi cuerpo estaba totalmente entregado a su voluptuosa energía.
Contuve mis gritos, pero mis jadeos parecían impedir mi respiración. Las convulsiones no tardaron de llegar, eran deliciosas, creí que ya había alcanzado el placer máximo. Pero su boca se prendió a mi concha, mordiendo los bordes y chupando mi clítoris. Deseaba que me la comiera, era algo muy especial.
Me hizo sentir otros orgasmos, hasta que quedé medio inconciente por tanto placer. Trataba de recuperar energías.
Estaba restableciéndome, cuando me giró nuevamente boca abajo, volvió a separar mis glúteos, a fin de descubrir mi orificio. Pensé que encajaría sus dedos, pero no, su aguda lengua comenzó a circundar mi agujerito, no puedo explicar el goce que me produjo.
Levanté mi culo como para permitirle mayor acceso. Sentí que sus dedos, se introducían en la profundidad de mi cavidad. Me hizo sentir una cantidad innombrable de orgasmos, no sabía cuando terminaba una y empezaba el otro. Era un orgasmo infinito, nunca me había sucedido algo así.
Después de un buen rato me recuperé, sentía mis piernas flojas. Me vestí, estaba algo avergonzada, apenas podía mirarla. Le di una buena propina y un beso en los labios, realmente se lo merecía.
Regresé a casa como un zombie, pensando en todas las sensaciones tan ricas que había disfrutado, de la gran aventura que me había regalado el destino.
Al relatar mi experiencia hace que me excite. Espero que pueda causarle lo mismo a ustedes.
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